Un Mirada Histórica
La Congregación de “Santa Marta” nace en Italia en 1878 por inspiración de Dios en la persona de Monseñor Tomas Reggio, para responder a las necesidades de su época.
Mons. Manuel Larraín Obispo de Talca, movido por una visión profética, cristalizó su anhelo evangelizador, invitando a las Religiosas de Santa Marta a extender sus ramas en otros continentes para llevar la buena nueva de Cristo Resucitado, a través de la labor educativa cultural.
Las primeras religiosas llegaron a Talca el 12 de Junio de 1948 para hacerse cargo de un Colegio en la Población Oriente. Desde allí su apostolado educativo se extendió a través de todo Chile y otros países de América Latina con una multiplicidad de obras educacionales.
Por medio de ellas la Congregación, animada por los pastores de las diferentes Diócesis, ha aspirado a insertarse en el corazón del pueblo latinoamericano, concibiendo su misión como una labor que implica esfuerzo para enseñar y aprender, voluntad de
educar y educarse en forma integral, proponiéndose realizar un servicio a la niñez y juventud en un diálogo abierto y leal que favorece la cordialidad de las relaciones, apertura a los estudiantes de cualquier clase social, sencillez de trato y una búsqueda
constante de la adhesión a Cristo.
Los grandes pilares que sustentan nuestra acción educativa son: el Evangelio, las directrices de nuestro Padre Fundador Mons. Tomás Reggio y de la tradición de la Congregación. Todos ellos, nos invitan a proponer a nuestros alumnos y alumnas, la realización de una síntesis entre Fe y Vida, que se manifiesta en los valores inspirados por nuestro carisma.
a) El Evangelio nos propone a Cristo, su obra y su mensaje como fuente que inspira nuestra misión educativa. Hacia El tiende la Comunidad Escolar, reconociendo a Jesús como el Camino, la verdad y la vida plena del hombre y a Santa Marta, nuestro modelo evangélico, en la formación de personas que sean capaces de vivir una fe integral en Cristo y que se traduzca en acogida y servicio a los hermanos.
b) El Padre Fundador nos deja como legado, la formación de personas dotadas de una fuerza y equilibrio interior, gran amor a Jesucristo, que se convierte en servicialidad y alegría. Comprometidas con la realidad histórica, capaces de percibir las necesidades del presente y del futuro, amantes de la cultura, gran sentido de la vida y la verdad, fortaleza interior y laboriosidad, portadoras de paz y profundamente fieles a la Iglesia, adheridas a sus enseñanzas y obedientes a sus pastores, capaces de valorar la belleza, el orden y la limpieza como reflejo de su interioridad y de la presencia de Dios en la creación.
c) La tradición de la Congregación, nos entrega una escuela donde cada uno aporta el máximo de su esfuerzo, para lograr una acción eficaz, que ayude a los jóvenes a descubrir y realizar su proyecto de vida, con profundo respeto a su vocación humana y cristiana.
